11 ene 2009

Uvas con queso saben a beso

Ayer noche quedé con mi amigo Julio. Al pobre le operaron de una hernia en la ingle el miércoles y salía por primera vez a la calle después de dos días de hospitalización. El, que tiene un humor envidiable unido a un simpático acento cordobés, me contaba que le han tenido que poner un braguero que le hace un bulto “que ni Manolete”.

La ruta era corta, pues no estaba Julio para trotes. Así que como prolegómeno de una cena con partido de “la sexta” nos dimos un paseo, casi procesional, por un conocido mercado del centro de la ciudad que, pese al frio, mantenía un buen ambiente.

Al cobijo de una seta de butano me contó los pormenores de una operación en la que, conociendo a Julio, debió de intervenir él más que el propio cirujano. Y es que Julio es médico y le pusieron una sedación epidural que no le impidió estar lúcido y –seguro- entrometido en aquella escabechina. “Corten por aquí, cosan por ahí…”. Como si lo viera.

Luego nos acercamos al supermercado del Corte Inglés y compramos 5 filetes de añojo argentino de dos dedos de grosor, tarta de Casar, Gorgonzola y queso “lavado a la piedra”. Yo cogí de casa dos botellas de Mustiguillo, medalla de Oro del 2007, que compro en una bodega que hay cerda del despacho. Por este vino te levantan cerca de 40 euros en un restaurante y a mí en la bodega me cuesta 24. Impresionante.

Antes del partido repasamos fotos de multitud de viajes que hemos hecho juntos por toda España. Mi amigo Julio es un experto organizador de viajes de grupo: reserva hotel, restaurantes, menús….Vamos, que ir con él garantiza el éxito de cualquier expedición.

Tras el añojo llegó el queso y cuando alguien preguntó si queríamos postre yo pedí uva. Porque uva con queso “sabe a beso”. Y si refuerzas con un ron “Santateresa” el beso sabe a gloria. Y empezamos a hablar –no mucho- de besos. Y yo a pensar y a recordar en mis adentros besos que saben a gloria y glorias que saben a besos. Y me acordé de Gloria que ella es toda beso, aun sin besar. Y de mi niña, Maria, de ojitos de luna. Tuve que remontar rápido y volver a la tertulia porque, además, Maria anda desde Noviembre enamoriscada de Enrique que le ha ayudado a salir de un mal trance. Un abracito a las dos.

La cena resultó estupenda, vimos el partido entre el Valencia y el Villarreal que era el que se televisaba esta semana. Muy buen encuentro que el Valencia mereció ganar. Ahora el Barcelona se despega más del grupo de champions y se asegura la liga.

Ayer no fue un día heroico pero me lo pase muy bien. El Mustuguillo y el ron con nombre de santa ayudaron. Y bastante.

Fue un sábado burguesote justificado por el frío y la lluvia que te disuaden de cualquier aventura espiritual. Incluso casera.

P.S. Me llamó mi amiga Charo para confirmarme que la chavala desaparecida volvió a casa. Me advirtió que me la mandaba con dos monitores y con la misma ropa con la que se escapó el miércoles. Llamé a la residencia para advertir que cuando llegara le dieran una buena ducha antes de acostarla. Espero que esté a gusto entre los nuestros y no se le ocurra volverse a escapar.
Os dejo un vídeo de bonitos y sensuales besos.

http://es.youtube.com/watch?v=r4B2KiZI8_w

smarah@hotmail.es

10 ene 2009

Que se mueran los feos...

Cuando llegué a casa pasada la 1 de la madrugada pude ver el final de “Sin tetas no hay paraíso”. Una ensalada de tiros, sangre, muertos…. para, al final, sobrevivir el Duque pese a la gravedad de sus heridas.

Tras un cartel de “3 años después” el guapo Duque aparece junto a su novia y un crío en una estupenda mansión con una gran piscina mientras su voz, en “off”, nos daba una lección de moralina barata diciendo que lo que verdaderamente redime al crimen es el amor.

Pues dejo constancia que yo no estoy de acuerdo. Discrepo con que la deuda social de un delincuente se pueda pagar con el amor a su pareja. Me parece tan estúpido como injusto este final irracional que da la impresión de que a la cárcel sólo van los feos y que por la vía del amor se paga todo. Todo no.

Comprendo que muchas mujeres no estarán de acuerdo con ello. A riesgo de cargármela, pues todavía es un poco pronto para hacer estas reflexiones en voz alta cuando seguimos bajo el síndrome emocional de la belleza del malo, creo que puede ser interesante, aunque no importante, dejar constancia de esto.Sobre todo desde la tranquilidad de que la justicia no tiene ese tipo de miramientos.
Video fotográfico del final de "sin tetas..."

Ayer cené con mi amiga Charo

Ayer cené con mi amiga Charo. Charo es una de mis heroínas diarias profundamente comprometidas con la discapacidad y su integración social y laboral.

La conocí ahace 10 años en Zaragoza con motivo de la celebración de un congreso nacional sobre este tema. Desde entonces nuestra relación ha sido muy intensa.

Cuajó una amistad vigorosamente fundada en una identidad emocional y, a la vez, intelectual, y en un profundo compromiso en la lucha contra la marginalidad social. También en la defensa de principios muy nuestros que ahora no vienen al caso.

Me llamó porque se le había escapado una chavala de 18 años de una de sus viviendas tuteladas donde acoge a chicos y chicas con discapacidades intelectuales. La joven, proveniente de una familia desestructurada y víctima de multitud de abusos, ingresó en un centro de menores después de que la abandonarán sus padres. A su mayoría de edad, la administración le pidió a Charo su internamiento en una de sus viviendas e ingresó recientemente.

Y llegó el amor. Nuestra interfecta se enamoró de un mozalbete y lleva dos días desaparecida. Charo estaba que le iba a dar algo. Avisó a la Policía Nacional, Guardia Civil, a la Administración de tutelas…. El caso es que estamos seguros de que aparecerá pronto.

Me pidió si le podía echar una mano e ingresarla una temporada, una vez volviera o la encontraran, en una de las residencias de personas con discapacidad a las que estoy vinculado, con el fin de que se diera cuenta de las ventajas que tiene vivir en una vivienda tutelada donde 4 o 6 jóvenes viven una vida semiautónoma vinculada a un programa de integración laboral.

Recordamos cuando a mi me pasó lo mismo con otra chavala, Ro, y estuve una semana buscándola en los bajos fondos de la ciudad hasta que la localicé. Luego fue ella la que la acogió un tiempo en una vivienda suya. Y muchas cosas más que ocurrieron a raíz de esto que dejo para otro post.

El caso es que ya está todo preparado para acogerla y veremos a ver cómo se desarrollan los acontecimientos.

Durante la agradable cena de ayer Charo me dio una noticia de la que yo ya intuía algo desde hace un par de meses pero que ella guardaba celosamente: se casa.

Charo es una de esas mujeres admirables que, a su edad, cuando ya parecía que iba a consagrar la totalidad de su vida a la emocionante aventura de la discapacidad, ha encontrado al hombre adecuado y bueno que la quiere en toda su dimensión personal y social. ¡Qué gran mujer se lleva este hombre!

Si habéis visto a Ingrid Berman en Casablanca recordaréis la escena memorable en el café de Rick´s (Humphrey Bogart) en que ella (aquí sería el) cuando su marido, Victor Laslo, un infatigable luchador de la resistencia francesa interrumpe un himno alemán, cantado por un grupo de oficiales nazis, entonando marcialmente la Marsellesa. Ella observa la escena con una mirada emocionada fruto del orgullo que siente por el arrojo y valentía de él. Por su compromiso. Por su heroísmo.

Estoy convencido de que el novio de Charo tiene y tendrá multitud de motivos para sentirse orgulloso de ella. Y eso les hará mucho más felices.

Enhorabuena.

Os dejo con el enlace de la secuencia de Casablanca. No os la perdáis y veréis de lo que hablo.
http://es.youtube.com/watch?v=1_BUnWlCOPo

9 ene 2009

Vicente Ferrer, Gran Cruz del Mérito Civil del Gobierno de España

Nuestro rincón de la solidaridad "la Colifata" se abre con una verdad de Vicente Ferrer: "La pobreza y el sufrimiento no están solamente para ser entendidos, sino para ser resueltos."

Hoy estoy muy contento y orgulloso porque mi admirado Vicente Ferrer, de 88 años, ha recibido la Gran Cruz de la Orden del Mérito Civil del Gobierno español.

Leo en el Mundo de hoy la noticia y en ella encuentro palabras que hago y que, sin conocerlas, casualmente, hice mías ayer hablando de la solidaridad social y de la cesión y rendición del estado ante la discapacidad, con motivo de la campaña "integra" de las cajas de ahorros españolas.

La fundación Vicente Ferrer tiene en la actualidad 135.000 niños apadrinados y desarrolla su labor en más de 2.000 pueblos de la región india de Anantapur. Trabaja con personas de las castas más bajas, mujeres y discapacitados.

Es sin asomo de duda un héroe, un santo y, por encima de todo, alguien que ha demostrado que cualquier cosa es posible si uno tiene la firme determinación de llevarla a cabo.

Con su esposa y su hijo Monchola Fundación Vicente Ferrer trabaja en mas de 2.000 pueblos construyendo multitud de presas en zonas en la que no había ni pizca de agua.

La Fundación apadrina a 135.000 niños y, recientemente, acaban de inaugurar una nueva colonia de 100 casas de acogida.

Dice Vicente Ferrer que su fundación "simplemente hace la función que el Estado debía de haber hecho y de la que desistió. Además, demuestra que es posible la regeneración de las zonas más pobres con escuelas, centros de salud, con cultivos ecológicos y poniendo en marcha empresas artesanales que permiten proporcionar trabajo a las mujeres. En una zona donde la suciedad se hace insoportable y los edificios están derruidos o, simplemente, están hechos de plásticos y un mínimo de obra, la Fundación ha levantado un campamento limpio, lleno de árboles, con vacas bien cuidadas y gallinas. En él están ubicados una escuela para niñas discapacitadas, un centro de planificación familiar, un taller en el que mujeres, la mayor parte de ellas con algún tipo de discapacidad, tiñen alfombras y un centro de objetos elaborados con papel maché".

Cuando la delegación española se desplazó a la India para hacer entrega de la distinción visitaron una de las clases en las que las niñas aprenden, entre otras cosas, a expresarse por el lenguaje de signos. Todas han saludado educadas y contentas antes de seguir con su tarea. Al final, en el salón de actos, 50 de ellas han cantado un emocionante himno en español, lleno de sentido en estas circunstancias:

"Juntos venceremos un día,
no tengo miedo
porque mi corazón me hace rebelde,
Juntos venceremos.
No estamos solos,
Dios está conmigo,
juntos venceremos
y seremos libres algún día".

Enlace de la Fundación Vicente Ferrer:
http://www.fundacionvicenteferrer.org/esp/index.php?gclid=CMOHvJalgZgCFQvilAod_VRBBw

Volvamos al principio de la vida

Tengo “copiada” en la columna de Tiempos de Gloria de este blog un estremecedor, por bonito y sensual, poema de mi amiga Gloria, mi musa del amor y de la ternura, que se resiste a abandonar su rinconcito de los secretos y de los silencios donde se siente y duele más todo.

Le vuelvo a ofrecer el bálsamo de la palabra en un abrazo fraternal con las suyas propias que llaman al principio de la vida:

Aunque quieras obviarme,

Separarme no puedo
De tu ser. Tu piel
Está tejida con mis besos,
Se gestó en el regazo
De todas las simientes.
Ahora, abrázame.
Volvamos al principio
De la vida.

8 ene 2009

Demagogia y obras sociales.

Las Obras Sociales de las cajas de ahorros españolas son instituciones que, hasta la fecha, se han dedicado a todo menos a verdaderas obras sociales.

Controladas por la política siempre han sido un banderín de reclutamiento y contratación de amigos y correligionarios del partido de turno y oficinas de reparto de fondos que, bajo el marchamo “social”, han servido para financiar ediciones de libros, revistas, congresos varios, pintura y escultura de los amiguetes.

Luego, el tema se maquilla repartiendo unos cuantos cientos de miles de euros en proyectos de verdadera dimensión social entre la infinidad de instituciones afectadas por la marginación social. Total que salen a dos mil euros per cápita.

Convertidas en la cueva de Alí Babá y ante las protestas de los colectivos con riesgo de exclusión sobrevino el escándalo y adquirió tal dimensión pública que los Consejos de Administración de estos bancos públicos han iniciado un cambio rumbo. Se trata simplemente de cumplir la finalidad y la legalidad del objetivo social de las Cajas de Ahorros de España.

Las dos mayores cajas, la Caixa y Cajamadrid han iniciado dos campañas verdaderamente acertadas con respecto a la discapacidad, ese colectivo al que la política siempre ha dado la espalda, subrogando en las familias afectadas la responsabilidad de su inserción laboral con el reparto de los escasos fondos que les llegan de la Unión Europea. Y ya te apañarás.

La ley de Integración del minusválido se promulgó en 1982 en España con la finalidad de que todas las empresas con más de 50 trabajadores tuvieran, al menos, un 2% de empleados discapacitados. A fecha de hoy, 27 años después, el 98,7% de las empresas españolas incumplen de manera flagrante esta cuota de reserva social. La mayor empresa que la incumple es la administración, la estatal y las autonómicas, algunas de las cuales elevaron su listón al 5% en un alarde de demagogia política.

Hoy la integración social de personas con discapacidad es una realidad gracias a los esfuerzos de las familias y los colectivos afectados por minusvalías psíquicas, físicas, sensoriales y enfermos mentales que han promovido centros especiales de empleo que dan trabajo estable a más de 60.000 personas.

Las ayudas de las obras sociales de las cajas de ahorro son, a su lado, testimoniales pero al menos se está ya empezando a sensibilizar a la banca de que la limosna es un producto social propio de otras épocas.

Se trata, pues, de crear verdaderos cauces de integración laboral de las personas con discapacidad con proyectos de empleo. Muchas personas con discapacidad, especialmente los afectados por minusvalías psíquicas y enfermedades mentales, sólo consiguen su integración social a través del trabajo donde proyectan no sólo sus habilidades laborales sino todas sus sensibilidades personales.

El empleo es, pues, el mejor factor de integración social y todas las inversiones que se hagan a este respecto, sean o no institucionales, tienen su éxito garantizado.

Cuelgo el enlace del programa “Incorpora” de La Caixa: http://obrasocial.lacaixa.es/integracionlaboral/programa_es.html

Mi amiga Alicia


Ayer tarde, a la salida del dentista me encontré con mi vieja amiga Alicia. La vi de lejos hace un año y la anterior hace 23, cuando se casó. Así que el encuentro dio de si pues repasamos nuestros años mozos cuando, allá por mediados de los 70, nuestros padres ya pretendían emparentarnos.

Recordamos cuando yo iba por su casa con frecuencia y escuchábamos en el salón a Paul Simon y Garfunkel, Cats Stevens y Mamas & the Papas. Y cuando me fui con ella y con sus padres en el 76 a Barcelona y nos hospedamos en el Hotel Gan Vía Palace en la antigua Gran Vía de Jose Antonio, hoy, Gran Vía de les Corts Catalanes. Y nuestro viaje a Francia, Inglaterra, Holanda y Bélgica. Y de su casa en Ventamina.

La verdad es que siempre que estaba con ella me encontraba a gusto y me lo pasaba bien. Recuerdo lo que nos reíamos comiendo sanwich de queso de bola que a mí me encantaba. Bueno, pero de ahí a casarnos había un trecho porque con 15 años yo no estaba para ese tipo de aventuras sino para otras mucho mas transcendentes y heroicas.

Ayer la encontré fenomenal, casi igual que entonces, simpática, sonriente y divertida. Pese al paso de los años y tanto tiempo sin vernos tuvo la suficiente confianza para decirme que yo había engordado y me recetó la dieta del cucurucho. Ingenuo yo, le advertí que no la conocía. Y no se en que consistirá la dichosa dieta que Alicia no paró de reír hasta el punto de que me quedé sin saberlo.

Nuestros padres fueron muy amigos. Y nosotros también, la verdad. Pero el tiempo puñetero hace estragos e impide que relaciones tan sencillas y bonitas como la nuestra se desvaneciera como por arte de magia.

Fue un largo encuentro de recuerdos y nostalgias con mi amiga Alicia. Dejo testimonio de ello recordando los sonidos del silencio de Paul Simon and Garfunkel:

7 ene 2009

Rosa Diez: del fucsia al amarillo

El “efecto“ Rosa Diez es el resultado de una calculada estrategia promovida por nuestros amigos de la Cope y del inefable “Pedrojota” con el fin de desbancar a Mariano Rajoy de la presidencia del PP y elevar a sus altares a Esperanza Aguirre.

El pánico que produce en la Cope y en el Mundo las buenas relaciones del actual número dos de Rajoy, Alberto Ruiz Gallardón, con el Grupo Prisa y la posible candidatura de este a la presidencia del Gobierno de la Nación para las todavía lejanas elecciones del 2012, son –a mi modesto entender- las verdaderas razones de esta movida mediática.

Gimenez Losantos y P. J. Ramirez lanzan el órdago a Rajoy a modo de listón: o vences en las gallegas, mejoras en las vascas y ganas las europeas de Junio “o te tienes que ir Mariano”.

Y “pa ayudá” –como dice Federico en su mañana- jalean a la ex consejera de turismo vasca que pasa de su rosa pálido de un 1% al reventón fucsia de un más que notable 5% que le llevaría a tener la llave de la gobernabilidad en el 2012 y condenar a los infiernos a un PP que no levantaría cabeza ya en años.

Pero en el fondo no es eso lo que pretenden. Se trata de sacar a pasear a Dña. Rosa Diez durante un tiempo, el justo y necesario para ventilar los errores de un PP que va dando bandazos desde un efervescente nacionalismo español que recupera himnos y banderas (lo cual me parece estupendo) hasta abrazar la estrategia gallardonista de mirar hacia el otro nacionalismo, el esencialista, el del tam-tam de los reyezuelos catalán y vasco, con el fin de poder cuajar una mayoría después de los comicios del 2012. Se trata de que Mariano pierda todo lo que haya que ganar y con su dimisión se abra un proceso interno que lleve a la presidencia del partido a Esperanza Aguirre. Y luego a Rosa Diez que le den.

La cuestión es si la presidencia popular la alcanzará Aguirre o Gallardón. Si es el alcalde –aquí la llave la tiene la actual estructura con la designación de compromisarios- habrá Rosa Diez Para rato. Pero si gana la candidata de Losantos y Pedrojota, el partido de Rosa Diez tendrá los días contados.

Resulta paradójico ver a la derecha mediática destrozar a la actual derecha política con el fin de producir en su seno una auténtica involución. Y todo ello con un partido emergente, el de Rosa Diez, como arma arrojadiza a la testa de Rajoy y de su palafrenero Gallardón, que representa una variopinta amalgama política que va desde la extrema derecha hasta la Unificación Comunista de España (UCE) integrada en el partido fucsia.

La Unión, Progreso y Democracia de Rosa Diez, a los que -como un servidor que va por libre por la vida- nos resulta atractivo y simpático por su carácter contestatario, tiene el gran defecto de su carácter instrumental, de su amarillismo, mas cuando compruebas que las manazas mediáticas que lo apadrinan lo único que pretenden de él es precisamente lo contrario, o sea, consolidar el duopolio dominante controlando la presidencia y estructura del PP como única solución alternativa al PSOE.

O sea, más de lo mismo.

House vuelve a casa

La vuelta de House en su quinta edición debe haber sido un verdadero acontecimiento televisivo. Con una audiencia de más de cuatro millones de espectadores, casi como Aída (aunque no creo que sean los mismos)- este impertinente, arrogante, sarcástico y brillante médico americano le saca toda la punta posible a un estupendo guión y se convierte en una serie de las que poco abundan.

Reconozco que esta ha sido la única serie que ha captado mi atención. Casi diría que es de lo poco que veo junto con algún documental y película de las llamadas “clásicas”.

Hoy, el segundo capítulo de House ha estado estupendo, sobre todo en el breve dedicado a la madre empeñada en que su hija no engordara para que pudiera vestir su misma talla de ropa. Ha sido todo una delicia el ver al ilustre médico cantarle las cuarenta por impedir que la niña celebrara su cumpleaños con una tarta de las de antes, con mucho azúcar, y no una baja en calorías, azúcares, grasas y todos esos estándares de moda talla 34.

House es un hombre íntimamente atormentado que repite todas sus frustraciones contra todo bicho viviente con un sarcasmo –a veces cruel- que lleva a muchos de sus pacientes incluso a rechazar su más que acreditada pericia médica.

Sus compañeros se baten a diario con su insoportable personalidad pero sucumben a su inteligencia y al éxito de su praxis.

Con House, los que no somos médicos, aprendemos un poco de medicina y disfrutamos –al menos yo- de un personaje genial de los pocos que se ven en televisión.

smarah@hotmail.es

6 ene 2009

De holocausto en holocausto

Veo en la Cuatro las devastadoras imágenes del ataque israelí a los campamentos palestinos en Gaza. Es especialmente abyecta la maniobra militar sobre un refugio de las Naciones Unidas para civiles donde han muerto más de 40 personas, en su mayoría niños.


Ayer escribía sobre la inocencia de los niños ante la magia de los Reyes Magos y me lamentaba de que tantos otros no supieran de ella. Aquí tenemos un ejemplo más de la barbarie del género humano y el multisecular odio racial entre judíos y musulmanes.

La guerra, por llamarlo de alguna manera, absolutamente desigual –si es que puede haber equilibrio en una contienda- entre Israel y Palestina provocará que la desordenada e inerme milicia yihadista la pague otra vez con este occidente donde la diplomacia ha ido de error en error.

La complicidad norteamericana y el seguidismo de Europa han hecho que la construcción del estado palestino sea todavía una quimera. Si Israel sigue impidiendo la reconstrucción del estado palestino y asedia cruelmente los campamentos de la franja de Gaza matando moscas a cañonazos volverá a poner en el punto de mira de cualquier terrorista musulmán a nuestras naciones y ciudades.

En este conflicto es muy sencillo tomar posición por Palestina. La ocupación israelí fue un contrafuero internacional y la brutal violencia del ejército sionista no tiene parangón. Pero el mundo árabe pierde inmediatamente su legitimidad al hacer cómplice de su tragedia a cualquier hijo de vecino occidental como infieles al Corán, asesinando masivamente a nuestra población civil en Atocha (Madrid) o en Londres.

A mayor abundamiento, la guerra demográfica iniciada por el islam contra occidente, y que hará que a la vuelta de 6 o 7 lustros la mitad de población europea sea de origen y religión musulmana, vaticina un futuro convulso que puede acabar en el holocausto del propio occidente. Y contra ésto poco o nada estamos haciendo o poco o nada podemos hacer.

La alianza de civilizaciones es claro un ejemplo de ello.

Siempre tú.

Como canta el estribillo de “tenia tanto que darte..” de Nena Daconte, son muchas las veces que tengo la irreprimible necesidad de contarte tantas cosas bonitas y a la vez importantes que me encomiendo a mi blog desde la, tal vez, ingenua creencia de que su eco te haga llegar lo que de otra manera no puedo susurrarte con la proximidad y complicidad de otros días.

“Tenía tanto que darte, tantas cosas que contarte, tenía tanto amor guardado para ti…” que tu ausencia me ha provocado ese vacío que se abre entre pecho y el corazón y que se manifiesta, a modo de enfermedad –como la canción de Andrés Calamaro- con una grave aflicción que amenaza en convertirse en algo crónico.

Me resisto a que así sea y por ello, con independencia de gritar a los cuatro vientos mi desdicha, marco de nuevo el horizonte para superar el día a día sin ti.

Dispuesto, como Amadis por Oriana, a cruzar el arco hechizado de los leales amadores en medio de la Ínsula firme, y a luchar contra todo tipo de adversidades y peligros, cabalgo hacia ese horizonte que lleva tu nombre. Sigues siendo tú. Siempre tú.

smarah@hotmail.es
"Tenía tanto.." de Nena Daconte, para tí.
http://es.youtube.com/watch?v=8IzfnhVLuuE

5 ene 2009

Niños, siempre niños.

Reconozco que me gustan mucho los niños. Me gustaría tener siempre niños de dos y tres años. Muchos niños.

Hoy en la cabalgata se ha vuelto a repetir esa escena anual de ternura, inocencia e ilusión de miles de niños agolpados en las aceras de la ciudad para ver pasar a los Reyes Magos.

Es, en efecto, un momento mágico que vivimos a lo largo de nuestra vida desde diferentes situaciones: cuando eres niño y piensas el milagro de tener ante ti a testigos directos del nacimiento de Jesús; cuando tienes novia y ves en todos los niños la carita del que tú quieres tener; y cuando eres padre y abuelo y disfrutas de la inocencia y cariño de tus hijos y nietos.

Hemos de dar gracias por tener tanto. A veces demasiado. Hoy, desde una carroza de un gran centro comercial arrojaban los caramelos en bolsas de cien. Esa muestra de opulencia no es ni cierta ni buena. Allá cada uno con sus estridencias.

Lo importante es que a estas horas mis amigos los niños estarán ya duchados, cenados y en la cama esperando que este pequeño signo de amor paternofilial que son “los reyes” se convierta, una vez más, en una gran fiesta familiar.

Qué pena que tantos niños de nuestro mundo no sepan de esta celebración.
Por cierto, cuando nosotros éramos niños cantábamos con "la Pandilla" una canción navideña que se llamaba "Capitan de Madera" y que he rescatado de youtube:
Capitán, capitán, Capitán de Madera
Capitán de Madera,hoy tendrás que navegar
En tu barco de madera vamos a cruzar el mar.
Capitán sin bandera navegamos a Belén
donde un Niño nos espera. Vamos a cantar con El.
Capitán de Madera vamos a llevarle a Dios
los tesoros que me quedan y que a El yo se los doy.
Mis zapatillas coloradas, dos bufandas y una rana,
un aro blanco y caramelos sin chupar.
Mi bicicleta, un tren muy nuevo, el arco y flechas y un torero.
El Capitán lleva un pescado para tí.
Zambomba, pandereta, cascabel, sombrero de mi abuelo
y un perrito que canta el A-chi-li-pú.
Zambomba, pandereta, cascabel, sombrero de abuelo.
Mis tesoros, Niño Dios son para tí, son para tí.
Capitán, Capitán, Capitán de Madera.
Capitán de Madera. Capitán de Madera
llevaremos a pasear al chiquillo de los cielos
por que aún no vio la mar.
Capitán sin bandera por la noche al regresar
llevaremos la primera bendición de Navidad.
Mis zapatillas coloradas....

Que bonita estaba Navacerrada

Ya con 13 años escribí mi primer poema a Navacerrada. Y es que cuando amamos, aún a temprana edad, amamos más si lo hacemos en verso. Esto, que debe de estar entre lo cursi y lo inevitable, ya me pasaba a mi por allá de principios de los 70.

Ayer domingo hizo un día precioso y Navacerrada estaba engalanada con un sol radiante, un tradicional ambiente navideño y el ir y venir de familias buscando mesa en los bares de la plaza presidida por un bonito y sencillo Belén que ganaba la partida a unos cuantos, pocos, papanoeles colgados de los balcones de las casas gracias esa ola de neopaganismo y burrera colectiva que retira crucifijos mientras permite el velo y el Corán en los colegios españoles.

A lo que íbamos. Busqué a mi amigo Diego, al que siempre que voy por la sierra me encuentro tomando una cervecita. Esta vez no estaba. Y para no perder tiempo ni mesa -ya que no tenía reserva- me fui al mesón Felipe a saborear una estupenda sopa castellana y un sentido estofado de corzo que sació mi apetito pero, al mismo tiempo, abrió mi memoria -tan a flor de piel estos días- de cuando con unos buenos amigos pusimos entre pecho y espalda otro estofado, esta vez de ciervo, después de una entrañable y excitante jornada cogiendo rebollones. Otra vez los recuerdos...

Felipe lo borda y, como siempre, el servicio entrañable del personal hace que la comida sepa doblemente bien. Y vuelta a casa. Y sin demora ya que la bajada constante de coches desde el puerto auguraba un buen tasco a la entrada de Madrid que, al final, no se produjo.

Uno tiene la necesidad, a veces la urgencia, de compartir las cosas buenas de la vida. Y Navacerrada estaba muy bonita y el corzo -como aquel ciervo- muy pero que muy bueno.

smarah@hotmail.es

El amor es lo que importa

Al colgar el cartel de fin de
programa-
ción hasta el 11 de enero me decidí a ir ver el musical "la Bella y la Bestia".
Fue ayer sábado en el Teatro Coliseum al que acudí por última vez cuando Santiago Segura y Jose Mota protagonizaban "los Productores" hace más o menos dos años. Me acuerdo mucho, mucho, de aquellos días.

La Bella y la Bestia es una tierna historia de amor que toca todos los palos de este mundo cruel donde la arrogancia, el egoísmo y la superficialidad son los protagonistas de este guión obligatorio que, con mayor o menor resistencia, todos interpretamos.

El amor vence a la arrogancia de la Bestia y Bella queda prendada por el corazón y bondad de Bestia por encima de su aspecto.

El triunfo del amor antes de desprenderse el último pétalo de la rosa deshace el fatal hechizo que padecía Bestia y nos revela la verdadera dimensión y fuerza que puede llegar a adquirir superando todo tipo de adversidades.

Porque el amor no está exento de vericuetos,
escollos e incómodas callejuelas pero, por proceloso que sea el rumbo de nuestra vida, al final siempre se impone por la sencilla razón de que es lo verdaderamente importante. Lo que siempre tansciende a todos nosotros.

Seamos lo suficientemente inteligentes para averiguar si lo que recibimos de los demás, aunque no nos guste o complazca plenamente, se nos da con cariño, ternura, amor o fraternidad. Si somos generosos y nos adentramos en comprender o averiguar la sinceridad de los demás, si llegamos a intuir los secretos de su corazón antes de responder y de actuar, estaremos haciendo que nuestra propia vida se parezca cada vez más a la felicidad.

Y es de lo que se trata.
"debes aprender, dice la canción, que antes de juzgar tienes que llegar hasta el corazón...."

1 ene 2009

La otra Navidad y nuestro inolvidable 2008

Es año nuevo. Dejamos atras un inolvidable 2008. Verdaderamente inolvidable para muchos de los nuestros. Sobre todo para los más nuestros a los que hemos herido con nuestros errores. Ahora leo en el manifiesto un estupendo artículo de Juan pablo Vitali sobre la Navidad. La otra Navidad. Y como lo quiero compartir con quienes entréis en mi blog, pues aquí está:

Es pecado en la Navidad de hoy pensar cómo habrán sido las Navidades de los conquistadores, de los combatientes, de los que nos dieron su sangre para que nuestra Patria viva.

Es pecado mortal pensar en el sacrificio de nuestros antepasados, mientras Papá Noel, Santa Claus o como se llame el señor gordo que lleva los colores de la Coca Cola, reparte los regalos que las tarjetas plásticas de la clase media todavía pueden comprar.

Es pecado pensar en Cristo o en solsticios, adentrarse en cavilaciones espirituales o en reuniones familiares o comunitarias, que son después de todo fiestas antidemocráticas de comunidades cerradas, enemigas acérrimas de la felicidad universal que los derechos humanos progresistas nos ofrecen mediante todo el ruido, el sexo y la droga, que seamos capaces de soportar.

Es pecado cualquier fuego ritual que no sea el de algún incendio ocasional causado por la pirotecnia.

Es pecado pensar en el destino de Occidente, de sus pueblos, de sus naciones.

Es pecado no ponerle precio a la Navidad, no alcoholizarse, abandonar por un día la electrónica y sentir en la sangre algo más que la náusea del último Occidente.

Es pecado pensar cómo habrá sido la Navidad en las bodegas y en las cubiertas de los barcos que hacían la travesía al mundo allende los mares, donde los hidalgos cultivaban el último acero del Imperio. Es pecado pensar en los hidalgos, ahora que un señor gordo vestido con paños rojos nos brinda una feliz navidad anglosajona llena de alegres rostros que hablan en inglés.

Es pecado una Navidad hecha de cruces, de fuegos renovados, de canciones en los claustros y de jarros vacíos de camaradas cantando viejas canciones, antes de atravesar selvas y desiertos para abrir las puertas de la tierra, y que rija los destinos del mundo el idioma castellano, y que la sangre de España pese más que cualquier otra, en cualquier lugar de la tierra, llámese Flandes, Filipinas o las Indias.

Es pecado una Navidad de mesnadas y caudillos, pero sabemos que en cada sitio del orbe, donde haya regado el suelo nuestra sangre, la Navidad será verdadera resurrección.

La única Navidad es la Navidad de la Estirpe, la otra navidad, que se la quede Santa Noel, Papá Claus o como se llame, el repugnante gordo al que el mundo rinde culto, como auténtico representante de las empresas multinacionales y los banqueros.

¡Y ahora que aclaramos de qué está hecho nuestro vino navideño, podemos brindar como hermanos!

31 dic 2008

Palabras de amor

Ayer vi por la primera el concierto de Rosario Flores en el Liceo de Barcelona y, con independencia del estupendo acompañamiento que tuvo con artistas de la talla de Diego el Cigala, Antonio Carmona, la Mari de Chabao, Coti, Paulina Rubio y, cómo no, su hermana Lolita, la verdad es que lo verdaderamente resaltable es la carga de emotividad y ternura que, pese a la fuerza de la raza del linaje de los Flores, tuvieron todas sus interpretaciones.

Sólo quiero dejar nota en este breve post del cariño con que Rosario y Lolita llevan a los escenarios lo mejor de su repertorio tan unido al recuerdo de sus padres y de su hermano Antonio.

Fue un gran concierto. Los amigos de Lolita lo dieron todo. Me llamó la atención el “comomelamaravillariayo” de una estupenda y sorprendente Paulina Rubio que interpretó a dúo con la Flores casi con la misma fuerza que su anfitriona.

Resalto –y cuelgo el enlace- “palabras de amor”, "la distancia" cantada con Coti y un melancólico acordeón, y “no dudaría”, ésta cantada a coro y a modo de colofón de un estupendo concierto cargado de sentimientos y de emociones.

29 dic 2008

Siempre la luna.

Con los ojos cerrados quiero dedicar unas palabras a mi musa de la ternura y del amor.. Pero advierto tras sus expresiones que, pese a su divinidad, sufre como cualquier ser humano los errores y avatares cotidianos que erosionan nuestra tan defendida felicidad.

Le exhorto para que luche por ella y ahora que la siento acosada por la adversidad le mando, con este breve poema, un abrazo, no, un abracito cálido, reconfortante y esperanzador con la seguridad de que más pronto que tarde las aguas, por las que ella siempre serpentea y se desliza, volverán al cauce de la normalidad.

Allí nos veremos.


La luna cruza tu lecho
cuidando de no despertarte,
y guarda, cómplice, secreto
de tu amor que,
entre pecho y pecho,
mece su espíritu errante.

Y cruza por tu ventana
y te mira
y calla.

Pero con su tenue resplandor
abraza tu alma de niña
y te susurra al oído,
y no es riña,
que no des tregua al amor.
Mi amor.
Mi niña.

27 dic 2008

La impostura social de Zapatero

El partido socialista pasa por representar el paradigma de la defensa de los derechos de los trabajadores y de los desfavorecidos pero como estamos comprobando la formación liderada por Zapatero es un auténtico fraude que vive de jalear etiquetas supuestamente progresistas mientras practica una de las políticas capitalistas más radicales de Europa.

Estamos observando cómo después de dilapidar el superávit económico del estado y de crear un millón de parados multiplicando la media europea, Zapatero llena los bolsillos a la banca española sin que nadie le exija que cumpla el objetivo social de hacer llegar ese dinero a los ciudadanos para activar la economía española.

El dinero del banco de España se queda en la banca mediante la compra de créditos y aliviando sus riesgos financieros. Y mientras Gordon Brown en Inglaterra, Sarkozy en Francia y Angela Merkel en Alemania advierten a la banca con intervenciones y nacionalizaciones si no se asegura una permeabilidad económica que permita un flujo financiero que, a su vez, garantice que el dinero llegue a los ciudadanos, Zapatero expolia la hacienda pública regalando nuestro dinero a las clases más adineradas.

Y por si esto no fuera poco, el descaro socialista se multiplica exponencialmente cuando observamos cómo, precisamente en el decreto ley que desarrolla la Ley de Prevención del Fraude Fiscal, se establecen reducciones de hasta el 18 % de los rendimientos de capital obtenidos por los banqueros en sus propios bancos.
El PSOE es el partido de la banca y de los banqueros. Y mientras la economía española está a punto de morir esclerotizada por las prácticas abusivas del nuevo "corralito" socialista los agentes sociales, victimas de sus propias servidumbres, guardan un sepulcral y vergonzoso silencio.
Comisiones bancarias, Comisiones Obreras, siempre comisiones, prebendas, privilegios, exenciones para los amigos, son las características del nuevo socialismo que mantiene el marchamo mareándonos con los vuelos a Guantánamo, la memoria histórica y la legalización del aborto libre mientras pela marisco con las patronales bancarias en Horcher o Zalacaín. Y no pasa nada.

El PP practica una oposición de guardarropía, no sea cosa que se opongan demasiado y les digan que son de extrema derecha o algún banquero les llame la atención. Y por la izquierda nos encontramos un auténtico solar político que ha perdido toda su legitimidad moral. Los sindicatos se han convertido en estructuras funcionariales y sus dirigentes no pasan de ser una panda de aspirantes a burgueses que callan para no ver peligrar los fondos provenientes de las ayudas del estado y de los millones de euros que para formación del pesebre sindical reciben de los gobierno de turno, sea nacional o autonómicos, sea del PSOE o del PP.

La economía española está secuestrada por la tríada política, empresarial y sindical, mientras las clases medias y las más desfavorecidas sufren lo peor de un capitalismo ramplón caracterizado por la picaresca a gran escala y la desvergüenza de su nomenclatura.

Zapatero es la viva representación del fracaso del PSOE en su forma de intervención del libre mercado y la insoportable teatralización de la que hace gala en todas sus comparecencias personales es la fiel expresión de la impostura de un socialismo que engaña de la manera más obscena a una ciudadanía que no llega a percibir el espectacular enjuague de intereses personalísimos que es, hoy por hoy, la economía española.

26 dic 2008

A mis hermanitos colifatos (O la magia de la palabra)

Soy de la última generación que estudio los Evangelios de San Juan en griego y latín.

Ayer, día de Navidad, en Misa volvimos a leer el texto bíblico y me recordaba a mi mismo recitando en clase el “In principio erat Verbum, et Verbum erat apud Deum, et Deus erat Verbum. Hoc erat in principium apud Deum.”. "En el principio era la Palabra y la Palabra era Dios y la Palabra estaba con Dios".

La palabra ha tenido a lo largo de la historia una dimensión divina -Logos, Vebum- y una dimensión cotidiana y comunicativa. Probablemente dentro de esta última alcanza su máxima expresión cuando es instrumento terapéutico, de integración y, por supuesto, de amor entre los hombres. Y su mínima, la más execrable, cuando es vehículo de la manipulación y de la mentira.

Vivimos en una sociedad donde la solidaridad está de moda. Y también en este terreno, elevado a principio normativo y piedra miliar de los ordenamientos jurídicos contemporáneos, la palabra se hace demagogia y habitó entre nosotros.

La solidaridad social del liberalismo es parte de la mentira del sistema dominante, una moda pasajera, un símbolo más del “packaging” social con la que todo ha de ir etiquetado. Y todos los productos solidarios no son más que fruto de una solidaridad superficial y sensiblera que sirve para ocultar nuestra mala conciencia y parte de nuestro desorden moral hacia las personas más necesitadas ahora llamadas “dependientes” o “con riesgo de exclusión social”·

Nuestro mundo, con esa nueva presentación, sigue practicando una solidaridad de escaparate y de limosna, y donde la idiotez del género humano se manifiesta en las mesas petitorias, maratones televisivos y “rastrillos” que vienen a aliviar la conciencia de un mundo que no quiere dar una respuesta definitiva a la exclusión social y que se niega a que ese principio constitucional pase a ser parte prioritaria de la estructura del estado.

La política, desentendiéndose de esta misión, ha subrogado en los colectivos afectados la responsabilidad y trabajo de integrar social y laboralmente a los más necesitados.

Hoy, en estas fechas navideñas, y todo el año, vamos a recordar a aquellos héroes que luchan a diario por encontrar un sitio en nuestro complicado mundo. A aquellos que necesitan la palabra en su dimensión de compromiso, de cariño y de solidaridad no sólo para sentirse reconfortados sino para abrirles y abrirse, aunque sea a codazos, las puertas de un mundo puñetero que no es que esté loco sino que el ser humano es extraordinario en su insensibilidad y hedonismo.

A mis hermanitos colifatos de todo el mundo, enfermos mentales, discapacitados psíquicos, físicos, sensoriales, a todos, que vais recogiendo la palabra yo os doy mía. Aquí y en donde haga falta nos seguiremos encontrando.

25 dic 2008

Esta es la mía

Lo digo porque hasta hoy he estado experimentando durante dos meses y a modo de diario o de archivo digital he ido colgando entradas de amigos y admirados con los que uno tiene algo mas que un lazo literario. Esta, en efecto, es mía.
Ahora entro con mi artillería para ver si vale la pena pensar, escribir y colgarlo en un blog que quiero que sea un pequeño, muy muy pequeño espacio, para compartir con pocos, muy muy pocos.

Hay determinadas cosas, probablemente las mas bellas, las más íntimas, y que no he llevado a mis libros. Estoy hablando de sentimientos. Y un guerrero como yo no puede dar publicidad a su descanso so pena de que el enemigo lo sorprenda inerme en los mas elevados menesteres del hombre: orar, llorar, amar y reir.

Quiero que este blog sea mas vida que mi vida. Mas emocionante, mas excitante incluso que el día a día en el que, como fiel palafrenero de la verdad, blando mis armas contra los terribles orcos del lado oscuro dominado por el señor de la mentira.

Vamos, que este blog, corriendo el riesgo de ser tildado de cursi por cualquier intruso contra el que -ya lo aviso- ejerceré implacable el derecho de admisión- quiero que sea un espacio para aquellos que quieran quererme y que les quiera, amarme y que les ame, emocionarme y que les emocione y experimentar, con la máxima ternura posible, el intercambio de sentimientos a través la palabra.

Así que el que no sepa amar....

22 dic 2008

Urinarios digitales. (O la disolución del mal)

Este artículo es de mi amigo Javier Esparza, el emboscado, director del programa "la estrella polar" de la COPE

El Gobierno se gasta el dinero en urinarios digitales. Un consejero de la Junta de Extremadura se lo gasta en cuadros. El presidente del parlamento catalán se lo quería gastar en una limusina-despacho con reposapiés de maderas nobles. De los gallegos, más vale no hablar. Y en Andalucía se superan todos los límites de la indecencia. La corrupción aflora en tiempos de crisis. Y sin embargo, en el fondo, ¿qué importancia real tiene todo esto? No es una enfermedad; es sólo el síntoma –entre otros– de una enfermedad que anida mucho más hondo.

¿Urinarios digitales? El Emboscado mira todas estas cosas con distancia, incluso con cierta desengañada ternura. Al contrario que el burgués, que se siente herido personalmente por el mal uso de los fondos públicos, el Emboscado ha aprendido a olvidar cualquier expectativa. ¿Por indiferencia? No. ¿Por caridad? Tampoco. ¿Entonces? Por falta de fe en el hombre. Uno puede poner sus esperanzas en las personas, en tal o cual persona. Pero ponerlas en el Hombre, en general, es condenarse a una segura decepción.

Vivimos en un mundo organizado de tal modo que la decepción ética es una certidumbre cotidiana. Sencillamente, no es posible defender un sistema en el que cada cual ha de buscar su propio interés y, al mismo tiempo, ofenderse cuando el egoísmo (“legítimo”) lleva a entrar en territorios prohibidos. Es una cuestión de filosofía moral. El burgués, moderno, kantiano, es un demócrata moral que piensa –prejuicio optimista– que cada cual será capaz de cumplir con su deber. Por eso, cuando alguien mete la mano en la caja, se rasga las vestiduras y pide inmediatamente que el culpable sea sustituido por otro –otro que también la meterá.

Pero el Emboscado, que ya no es moderno, no tiene la menor fe en la democracia moral. Por puro realismo histórico, sabe que hay bien y hay mal, que hay gente buena y gente mala, y que un orden que renuncia a imponer el bien no tardará mucho en amparar el mal. En la primera carta que Jünger envió a Carl Schmitt, el autor de La Emboscadura decía que la modernidad podía describirse como un proceso de disolución del mal; porque la clave de ese movimiento histórico –en el que hoy nos hemos bañado hasta la asfixia– ha sido la desaparición del mal como referente práctico cotidiano, y si ya no se ve dónde está el mal, entonces el mal reina. Es una idea que puede ponerse en relación con la fórmula de Nietzsche “Dios ha muerto” o, aún mejor, con la de Leon Bloy: “Dieu se retire”.

El Emboscado, sin embargo, no ha renunciado a cambiar las cosas o, más modestamente, a que las cosas cambien. Hay esperanza. Porque dentro de cada persona hay un tesoro por explorar, y ese tesoro permanece vigente por encima de los tiempos y los linajes. Sabemos, eso sí, que el tesoro no aflorará jamás en un mundo que valora más las baratijas que el oro. Hace falta un cambio de perspectiva, pero en vano lo esperaremos si nos limitamos a permanecer en el bazar de los buhoneros. Los nuevos buscadores de tesoros esperan extramuros de la ciudad –por ejemplo, en el bosque. Y llegará un día en que el bosque será más grande que la ciudad misma.

Mientras llega ese momento, que esperamos en vigilia activa, endulcemos la noche escuchando a la fascinante Mairead Nesbitt, la hermosa violinista de Celtic Woman. Deje que el alma fluya con su música:

http://www.youtube.com/watch?v=vXswgSpBy7w&feature=related

14 dic 2008

La cúpula de Barceló se desmorona

José Vicente Pascual/ Veinte millones de euros costó la genialidad del artista que hoy adorna el Palacio de las Naciones Unidas en Ginebra. De ese montante, el gobierno español aportó el 40%, con cargo a programas de ayuda a países pobres.
El resto de la fortuna lo pusieron empresas privadas. Se trata, por así decirlo, de un regalo del gobierno español a Naciones Unidas.
Veinte millones de euros, seis millones por los honorarios de Barceló, sin incluir el alojamiento en una de las zonas más exclusivas de Cologny mientras trabajaba en su obra: quince mil francos suizos al mes de alquiler, una miseria; y un cocinero francés a su servicio, que no se me olvide.
Las cosas se hacen bien o en plan chapuza, y a la hora de tirar la casa por la ventana no nos gana nadie. Se podía haber conformado Barceló con un cocinero valenciano, pongamos por caso, pero lo suyo, lo chic de la muerte de morirse, era la nacionalidad francesa del restaurador. Como toca.
Ahora la famosa cúpula se viene abajo. Un metro cuadrado ha caído por los suelos. Los servicios técnicos de la ONU explican que la humedad y el calor se han acumulado en ciertas zonas y que estos problemas podrían ir a más. Total, que la magna y carísima obra dura menos que un reloj comprado en un chino.
El incidente podría tomarse como una metáfora sobre lo efímero y muy inútil de la vanagloria y el despilfarro, pero más que alegoría se trata de una tozuda evidencia: se cae el techo de Barceló y se cae todo lo que es importante para ellos, esa gente que regala millones de euros a los ricos en tanto que, por supuesto, los escatiman a los pobres.
Se derrumba el sistema financiero, el crecimiento económico, el empleo, el estado del bienestar... todo se va hundiendo poco a poco en un magma voraginoso, malignamente apetitivo: la realidad.
Cuando el último chupitel del techo de Barceló haya agujereado los zapatos del último desempleado de occidente, alguien clamará por soluciones a la crisis. Alguien dirá “estamos en crisis” pero nadie, ninguno de ellos, reconocerá que somos la crisis, que nuestro mundo está fundamentado en la irracionalidad, que la incongruencia, la injusticia y la desigualdad no son efectos indeseados sino la ley necesaria para la pervivencia del sistema.
Cuando el agua nos llegue al cuello, alguien con plaza arriba del todo dirá: “Hagamos un sacrificio, bajemos todos un peldaño en la escalera”. Entonces se quedarán solos, contemplando estupefactos cómo el tiempo y su lógica reducen el maravilloso techo a lo que siempre fue: nada. Una nada de veinte millones de euros. Una nada que se cae a pedazos.



Documentación: FREEMAN DYSON.

FREEMAN DYSON, EL SABIO QUE CONTRADICE A AL GORE
El hereje del cambioclimático.
A sus 85 años, este inglés se ríe de los ecologistas que siguen los postulados de Al Gore porque argumenta que «el cambio climático no es tan preocupante». Al reputado científico Freeman Dyson le tachan de loco e imbécil por asegurar que en Groenlandia «están encantados con el calentamiento global».

Durante más de medio siglo, el eminente físico Freeman Dyson residió discretamente en Princeton (estado de Nueva Jersey), en la antigua explotación agrícola, ahora cubierta de árboles, que es la sede del patrón para el que trabaja: el Institute for Advanced Study (Instituto de Estudios Avanzados), el colectivo con más sabios por metro cuadrado de Estados Unidos. Últimamente, sin embargo, desde su «salida del armario en lo que al calentamiento del planeta se refiere», tal y como el mismo Dyson se refiere a su postura sobre este tema, se ha montado un gran revuelo a su alrededor. Páginas de debate en la Red, secciones de cartas al director y el propio correo electrónico de Dyson rebosan de invectivas en las que este inglés de 85 años se ve calificado como «imbécil pretencioso», «estercolero de desinformación» y, quizás de forma inevitable, «científico loco».

Todo empezó un día en que a Dyson le dio por exponer que cualesquiera que fueran las alteraciones que el clima estuviera experimentando, «podrían ser una buena cosa porque el dióxido de carbono contribuye al crecimiento de todo tipo de plantas». A continuación, añadió que en caso de que los niveles de CO2 aumentaran de manera excesiva podrían reducirse mediante el cultivo masivo de «árboles consumidores de carbono», creados especialmente al efecto. A raíz de semejante afirmación, Eric Posner, profesor de Derecho de la Universidad de Chicago, repasó cuidadosamente el denso expediente de doctorados honoris causa que ha recibido Dyson (un total de 21, en universidades como Georgetown, Princeton y Oxford) y después insinuó que «quizás también fuera posible diseñar árboles que indicarán a los excursionistas la dirección correcta para que no se pierdan».

George, un hijo de Dyson, experto en historia de la tecnología, asegura que las opiniones de su padre le han alejado de muchos de sus amigos. Hay quienes sospechan que este anciano, un científico del siglo XX, por grande que haya sido, no es que esté equivocado, es que está directamente acabado, que ya no tiene la cabeza para nada. Sin embargo, según la respetable opinión del neurólogo Oliver Sacks, amigo de Dyson y, como él, otro inglés emigrado, el científico está lejos de ese tópico. «Sigue teniendo una mente abierta y flexible», afirma.

Palabra de sabio. Sea como fuere, la postura de Dyson es mucho más inclasificable que la del típico derechista gruñón que reniega del cambio climático. Es un científico cuya inteligencia goza del respeto de sus colegas. Un prodigio de las matemáticas, que aterrizó en Estados Unidos con 23 años y al día siguiente, como quien dice, ya había contribuido al desarrollo de la electrodinámica cuántica con un trabajo pionero en ambas ramas de la física. Y no sólo abrió por su cuenta nuevos caminos a la ciencia, sino que también presenció, en primera fila, los avances de la física moderna junto a algunas de las personalidades más brillantes de la época, entre ellas, Einstein, Richard Feynman y Niels Bohr.

Entre las grandes dotes de Dyson destacan su claridad interpretativa y su capacidad de penetración para captar el método y la trascendencia de lo que hacen científicos de muy diferentes especialidades. Sus reflexiones sobre cómo funciona la ciencia se recogen en una serie de libros lúcidos y nada enrevesados, destinados a los no expertos, que han hecho de él un árbitro de confianza para valorar ideas que van más allá de la física.

Por ejemplo, Origins of Life (orígenes de la vida, 1999), que sintetiza y evalúa los últimos descubrimientos de biólogos y geólogos sobre la hipótesis del origen doble de la vida, es decir, de la posibilidad de que la vida empezara en dos momentos diferentes; Disturbing the Universe (alterar el universo, 1979), que trata, entre otras cosas, de reconciliar la ciencia con la Humanidad, y Weapons and Hope (armas y esperanza, 1984), su meditación sobre el sentido y el riesgo de las armas nucleares, que ganó el Premio Nacional del Círculo de Críticos de Libros.

Dyson está convencido de que esta época de la informática que estamos viviendo dará paso muy pronto a la época de la «biotecnología domesticada». La biotecnología, según escribe en su libro Infinite in All Directions (infinito en todas las direcciones, 1988), «nos ofrece la oportunidad de imitar la velocidad y la flexibilidad de la naturaleza». El autor imagina que la gente «desarrollará» un mobiliario a la carta y cachorritos de dinosaurio para sus hijos (él ha tenido seis), además de una serie de parientes de un árbol consumidor de carbono mediante manipulación genética: también termitas que se comerán los automóviles desguazados, una patata que podrá crecer en la superficie roja y árida de Marte, un automóvil capaz de evitar la colisión con otros...

Semejantes ideas suscitan las mismas burlas que los ensayos de Dyson sobre el cambio climático, pero él es un octogenario con visión de futuro que no se inmuta por nada. «Yo no creo que esté haciendo futurología. Estoy exponiendo posibilidades, cosas que podrían ocurrir. En gran medida, es cuestión del empeño que se ponga o no en que ocurran. El objetivo de pensar en el futuro no es predecirlo sino aumentar la esperanza de la gente», advierte.

Dyson es perfectamente consciente de que «muchos creen que estoy equivocado en el tema del calentamiento del planeta». Pero él no se adhiere a ninguna ideología y experimenta una aversión fulminante al consenso científico. Por encima de todo, el inglés es un estupendo científico que se plantea los interrogantes más difíciles. Podría ser un profeta solitario o, como él mismo reconoce, podría estar completamente equivocado.
Contracorriente. Hace cuatro años que Dyson empezó a exponer públicamente sus dudas sobre el cambio climático. En una conferencia en el Centro Frederick S. Pardee para el Estudio del Futuro a Más Largo Plazo, en la Universidad de Boston, proclamó que «todo este jaleo acerca del recalentamiento del planeta se ha exagerado de la manera más burda». Desde entonces, no ha hecho sino atizar aún más el fuego de sus dudas.
En 2007, declaró en una entrevista concedida a la revista on line Salon.com: «El hecho de que el clima se esté volviendo más cálido no me asusta lo más mínimo». Meses más tarde, escribió un ensayo para The New York Review of Books donde afirmaba que el cambio climático «ha pasado a ser el artículo fundamental de fe de una religión secular de ámbito mundial conocida con el nombre de ecologismo».

De todos los que él considera fervientes seguidores de esa religión, Dyson ha convertido a Al Gore en el particular blanco de su desprecio. En su opinión es el «propagandista principal» del cambio climático; él y James Hansen, director del Instituto Goddard de Estudios Espaciales de la NASA y asesor de la película de Gore Una verdad incómoda. Dyson acusa a ambos de apoyarse de manera desmedida en modelos climáticos generados por ordenador que pronostican una inminente devastación mundial por culpa de la fusión de los hielos polares, la subida del nivel de los océanos y otras catástrofes que arrasarán la Tierra. Y les echa en cara «unos pésimos conocimientos científicos» con los que «distraen la atención de la opinión pública de peligros más graves y más inmediatos para el planeta».

En su opinión, «los que se dedican al estudio del clima y trabajan con modelos informáticos tienden a sobrevalorar esos modelos. Se llegan a creer que son reales y se olvidan de que no son más que eso, simulaciones». Los modelos climáticos, a ojos de Dyson, toman en consideración variables como los mecanismos atmosféricos y los niveles de las aguas, pero no tienen ninguna sensibilidad hacia la química y la biología del cielo, la tierra y los árboles.

Calentamiento local. Eso no quita para que el científico esté de acuerdo con la opinión predominante de que en la atmósfera hay unos niveles de dióxido de carbono, causados por la actividad del hombre, que están aumentando rápidamente. Pero para el planeta, apunta él, este aumento del carbono podría muy bien ser una circunstancia que en último término resultara beneficiosa en «un período relativamente frío en la Historia de la Tierra». El calentamiento, según él, no es universal sino localizado, «calienta los lugares fríos, pero no calienta más los lugares cálidos».

Lejos de temer las terribles consecuencias perjudiciales de estas temperaturas cada vez más elevadas, estima que el dióxido de carbono podría resultar saludable, un indicio de que «en realidad, el clima está mejorando en lugar de ir a peor», porque actúa como un fertilizante ideal que estimula el crecimiento de los bosques y la producción agrícola. «En su mayor parte, la evolución de la vida se produjo en una planeta considerablemente más cálido de lo que es en la actualidad y considerablemente más rico en CO2», sostiene.
Dyson considera que la acidificación de los océanos, que según muchos científicos está destruyendo la cadena alimenticia es, efectivamente, un problema, pero que, probablemente, «se haya exagerado». Los niveles de los mares están aumentando de manera constante, añade, pero «hasta que no sepamos mucho más acerca de sus causas, no pueden predecirse ni las razones de que eso sea así ni los peligros que pueda encerrar».

Para Hansen, el asesor de Al Gore, la causa siniestra del apocalipsis que amenaza el medio ambiente es el dióxido de carbono presente en el humo del carbón. «El carbón es la principal amenaza de la civilización y de la vida entera en nuestra planeta», ha escrito. Y se ha referido a los vagones de ferrocarril que transportan carbón como «trenes de la muerte».

Por su parte, Dyson ha dejado bien claro, en conversaciones y en mensajes de correo electrónico, su opinión de que «la cruzada de Jim Hansen contra el carbón exagera los daños que puede causar el dióxido de carbono».

El carbón contiene «contaminantes, sin ningún género de dudas», como hollín, azufre y óxido de nitrógeno, «un mejunje realmente repugnante que hace que la gente se ponga enferma y que resulta peligroso». Esos subproductos «se consideran algo malo, moralmente hablando, y con razón, pero pueden reducirse a niveles bajos mediante descontaminantes a un coste razonable». Según él, Hansen «explota» la toxicidad de esos elementos de la combustión del carbón como fórmula para condenar el dióxido de carbono que liberan, «que no puede reducirse a un coste razonable, pero que tampoco produce un perjuicio importante».

Más allá de los puntos concretos de controversia sobre los datos, Dyson ha manifestado que todo se reduce a «un desacuerdo profundo sobre valores» entre aquellos que creen que «la naturaleza sabe lo que es mejor y que toda alteración flagrante del medio natural es algo malo», y «los humanistas», entre los que él se cuenta, que sostienen que la protección de la biosfera en sus condiciones actuales no es tan importante como hacer frente a males que producen mayor repugnancia, como la guerra, la pobreza y el desempleo.

A menudo, Dyson pone como modelo su amada Inglaterra y sus paisajes. La modificación de los montes y las tierras bajas del país, realizada con éxito, ha creado una ecología verde totalmente diferente que ha permitido a plantas, animales y seres humanos salir adelante en «una comunidad de especies». Siempre se ha opuesto a la idea de que haya algo así como un ecosistema óptimo («la vida es algo siempre cambiante», advierte) y reprueba la opinión de que hombres y mujeres sean una especie que no tenga nada que ver con la naturaleza, aquello de que «debamos pedir perdón por ser humanos, aunque tenemos la obligación de reestructurar la naturaleza para sobrevivir».

Alarmado. Quizás todo esto explique las razones por las que este mismo hombre pudo escribir que «vivimos en un planeta vulnerable y en declive que nuestra falta de previsión está transformando en una ruina» y, sin embargo, reprender con buenas maneras a esos norteamericanos que se manifiestan contra el carbón en Washington. Dyson siente un gran aprecio por el carbón, y tiene una buena razón para ello: es tan barato que casi todo el mundo puede costeárselo. En su opinión, «el paso de las poblaciones de China y la India, de la pobreza a la prosperidad de la clase media, debería considerarse el gran logro histórico del siglo. Sin carbón no habría sido posible». Dicho lo cual, Dyson ve el carbón como el combustible provisional del progreso. En «apenas 50 años, la energía solar habrá pasado a ser barata y abundante, y hay muy buenas razones para preferirla al carbón», pronostica.

Lo que quizá más preocupa a Dyson en relación el cambio climático son los expertos. En su opinión, «caen con frecuencia en una parálisis causada por la opinión predominante que ellos mismos generan, lo que les lleva a creer que lo saben todo de todo».

Para el sabio es un motivo de orgullo que en 1951 fuera admitido como miembro de la Facultad de Física de la Universidad de Cornell y que, dos años más tarde, pasara al Instituto de Estudios Avanzados, donde ha llegado a ser un hombre influyente, un pragmático que ha ofrecido soluciones al Ejército y al Congreso de Estados Unidos. También fue un orgullo ganar en 2001 el Premio Templeton, dotado con un millón de dólares, por haber profundizado en el entendimiento entre ciencia y religión, galardón que con anterioridad se había concedido a la Madre Teresa y a Aleksander Solzhenitsyn. Y todo eso sin haberse sacado jamás el doctorado. De hecho, puede que Dyson sea el caso más claro de persona que está con un pie fuera y otro dentro del mundo académico, «el hereje más civil del mundo», como lo describe el compositor de música clásica Paul Moravec.

Los expertos en cambio climático hablan con frecuencia del calentamiento del planeta como un asunto de conciencia en el plano moral. Dyson comenta que, desde su punto de vista, esos expertos le parecen unos presuntuosos. «Siempre es posible que al final resulte que Hansen esté en lo cierto. Ahora bien, Hansen ha convertido la ciencia en ideología. Es un tipo muy persuasivo y transmite la impresión de que lo sabe todo. Tiene las mejores acreditaciones. Yo no tengo ninguna, ni siquiera tengo un doctorado. Ha publicado centenares de ensayos sobre el clima; yo, no. De acuerdo con los baremos públicos, está cualificado para hablar y yo, no. No obstante, yo lo hago porque creo que estoy en lo cierto. Creo que tengo una visión amplia sobre este tema, cosa de la que Hansen carece. Creo que, además, mi carrera no depende de este tema, mientras que la suya, sí. Yo nunca afirmo que sea un experto en clima. Yo creo que es más una cuestión de criterio que de conocimientos», opina.

Debatido Al Gore. Preguntado por teléfono al propio Hansen acerca de Dyson, responde que tiene «cosas más importantes que hacer que ocuparme de Freeman: no tiene ni idea de lo que está hablando». En un mensaje de correo electrónico, añade que su preocupación por el cambio climático no se basa exclusivamente en modelos y que, si bien respeta «la falta de prejuicios» de Dyson, «si quiere divagar sobre una cuestión que tiene importantes consecuencias para la Humanidad y otras formas de vida en el planeta, lo primero que tendría que hacer es documentarse, cosa que evidentemente no ha hecho en lo que al calentamiento del planeta se refiere».

Una noche de febrero, Dyson e Imme, su mujer, de 51 años, se pusieron a ver una vez más el documental Una verdad incómoda. Al Gore hablaba de Roger Revelle, un científico de Harvard, ya fallecido, que fue el primero que alertó al Premio Nobel de la Paz en 2007, todavía estudiante, de lo graves que podían llegar a ser los problemas climáticos.

Al Gore lanzaba sus advertencias sobre la fusión de las nieves del Kilimanjaro, la desaparición de los glaciares del Perú y los niveles de carbono en el aire, que «no se reflejan adecuadamente». «Los denominados escépticos sostienen que parece que todo está bien», decía Gore. Entonces Imme miró a su marido y entablaron esta conversación:

–¿Cuánto va a tener que subir el nivel de los océanos antes de que reconozcas que éso no está bien?
–Hasta que vea que hay pruebas evidentes de un daño.
–Será demasiado tarde. ¿No deberíamos hacer algo más de lo que la naturaleza está haciendo?
–Los costes de lo que Al Gore propone serían extremadamente altos. Si se limita el dióxido de carbono, la vida se vuelve más cara y los pobres salen perjudicados. A mí me preocupan los chinos.
–Ellos son los mayores contaminadores del mundo.
–También son los que más están cambiando su nivel de vida, de ser pobres a ser clase media. Para mí, eso es valiosísimo.

La película sigue con predicciones de Gore sobre huracanes, tifones y tornados de gran violencia. «¿Cómo es posible que esto ocurra?», se pregunta al hablar del huracán Katrina. ¿La naturaleza se está volviendo loca? «Eso es una tontería. En el caso del Katrina, todos los daños se debieron al hecho de que nadie se había tomado la molestia de construir unos diques adecuados. Mencionar el Katrina y establecer cualquier relación con el calentamiento del planeta es tremendamente engañoso», comenta en tono calmado.
Aparecen escenas del Ártico mientras Gore habla de la desaparición de los hielos, de árboles arrasados y de osos polares que se ahogan. «El Ártico ha estado libre de hielos durante la mayor parte de la Historia. Hace un año, fuimos a Groenlandia cuando el calentamiento estaba en su momento de mayor intensidad, y todo el mundo estaba encantado», puntualiza Dyson. «Estaban encantados», refrenda Imme. «Podían cultivar repollos».

Termina la película y Dyson afirma: «En mi opinión, Gore hace un trabajo magnífico. Yo diría que para la mayor parte de la gente esta película va a ser enormemente eficaz. Sin embargo, yo conocí personalmente a Roger Revelle y era un escéptico, sin duda alguna. No está vivo para defenderse por sí mismo».

«Gore es un predicador de primera. Sería mejor que atacáramos los problemas reales, como la extinción de especies y la pesca abusiva. Hay infinidad de medidas que podríamos adoptar», agrega. «¡De todas formas, yo me quedaría más satisfecha si me compraras un Toyota Prius [modelo de automóvil poco contaminante]!», reclama Imme. «Juguetes para ricos», concluye su marido con una sonrisa.

Nicholas Dawidoff, colaborador de The New York Times Magazine, ha escrito cuatro libros, el más reciente se titula The Crowd Sounds Happy (La gente parece contenta).

23 nov 2008

LOS FASCISTAS LLEVAN CORBATA

Cuando digo que este país es una mierda, algún lector elemental y patriotero se rebota. Hoy tengo intención de decirlo de nuevo, así que vayan preparando sellos. Encima hago doblete, pues voy a implicar otra vez a Javier Marías, que tras haberse comido el marrón de mis feminatas cabreadas, acusado de machista –¿acaso no se mata a los caballos?–, va a comerse también, me temo, la etiqueta de xenófobo y racista. Y es que, con amigos como yo, el rey de Redonda no necesita enemigos.

Madrid, jueves. Noche agradable, que invita al paseo. Encorbatados y razonablemente elegantes, pues venimos de la Real Academia Española, Javier y yo intentamos convencer al profesor Rico –el de la edición anotada y definitiva del Quijote– de que el hotel donde se aloja es un picadero gay. Lo hacemos con tan persuasiva seriedad que por un momento casi lo conseguimos; pero el exceso de coña hace que, al cabo, Paco Rico descorne la flor y nos mande a hacer puñetas. Que os den, dice. Y se mete en el hotel.
Seguimos camino Javier y yo, risueños y cargados con bolsas llenas de libros. Bolsas grandes, azules, con el emblema de la RAE. Cada uno de nosotros lleva una en cada mano. Así cruzamos la parte alta de la calle Carretas, camino de la Plaza Mayor.

Imaginen –visualicen, como se dice ahora– la escena. Capital de España. Dos señores académicos con chaqueta y corbata, cargados con libros, hablando de sus cosas. Del pretérito pluscuamperfecto, por ejemplo. En ese momento pasamos junto a dos individuos con cara de indios que esperan el autobús. Inmigrantes hispanoamericanos. Uno de ellos, clavado a Evo Morales, tiene en las manos un vaso de plástico, y yo apostaría el brazo incorrupto de don Ramón Menéndez Pidal a que lo que hay dentro no es agua. En ésas, cuando pasamos a su altura, el apache del vaso, con talante agresivo y muy mala leche, nos grita: «¡Abajo el Pepé!… ¡Abajo el Pepé!».

Y cuando, estupefactos, nos volvemos a mirarlo, añade, casi escupiendo: «¡Cabrones!».
Me paro instintivamente. No doy crédito. «¡Pepé, cabrones!», repite el indio guaraní, o de donde sea, con odio indescriptible. Durante tres segundos observo su cara desencajada, considerando la posibilidad de dejar las bolsas en el suelo y tirarle un viaje.

Compréndanme: viejos reflejos de otros tiempos. Pero el sentido común y los años terminan por hacerte asquerosamente razonable. Tengo cincuenta y siete tacos de almanaque, concluyo, voy vestido con traje y corbata y llevo zapatos con suela lisa de material. Mis posibilidades callejeras frente a un sioux de menos de cuarenta son relativas, a no ser que yo madrugue mucho o Caballo Loco vaya muy mamado. Sin contar posibles navajas, que alguno es dado a ello.

Además tiene un colega, aunque nosotros somos dos. Podría, quizás, endiñarle al subnormal con las llaves en el careto y luego ver qué pasa con el otro; pero acabara la cosa como acabara –seguramente, mal para Marías y para mí–, incluso en el mejor de los casos, con todo a favor, hay cosas que ya no pueden hacerse. No aquí, desde luego. No en este país miserable.

Imaginen los titulares de los periódicos al día siguiente: «El chulo de Pérez-Reverte y el macarra de Marías se dan de hostias en la calle con unos inmigrantes». «Xenofobia en la RAE.» «Dos prepotentes académicos racistas, machistas y fascistas apalean salvajemente a dos inmigrantes.» Aunque aún podría ser peor, claro: «Marías y Reverte, apaleados, apuñalados e incluso sodomizados por dos indefensos inmigrantes».

Marías parece compartir tales conclusiones, pues sigue caminando. A envainársela tocan. Lo alcanzo, resignado, y llegamos a la Plaza Mayor rumiando el asunto. «Es curioso –dice pensativo–. A mí tío, republicano de toda la vida, lo insultaban por la calle, durante la República, por llevar corbata.» Yo voy callado, tragándome aún la adrenalina.

Quién va a respetar nada en esta España de mierda, me digo. Cualquier analfabeto que llegue y vea el panorama, que oiga a los políticos arrojarse basura unos a otros, que observe la facilidad con la que aquí se calumnia, se apalea, se atizan rencores sociales e históricos, tiene a la fuerza que contagiarse del ambiente. Del discurso bárbaro y elemental que sustituye a todo razonamiento inteligente.
De la demagogia infame, la ruindad, el oportunismo y la mala índole de la vil gentuza que nos gobierna y nos envenena. Ésta es casa franca, donde todo vale. Donde todos tenemos derecho a todo. Cualquier recién llegado aprende en seguida que tiene garantizada la impunidad absoluta.

Y pobre de quien le llame la atención, o le ponga la mano encima. O tan siquiera se defienda.
Así que ya saben, señoras y caballeros. Ojito con las corbatas y con todo lo demás cuando salgan de la RAE, o de donde salgan. Nos esperan años interesantes. Tiempos de gloria.
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