Ayer hice doblete de fiestorro local. Primero en una megacarpa de Grabador donde ciento y la madre nos sumergimos en una orgía de todo que los llevó hasta las tantas devorando y bebiendo en plena calle suculentos platos y caldos mientras el silbido de las "salidas" y el olor a pólvora nos hacía sentir la fiesta rodeado de amigos.Y luego las paellas de J. Benavente, también sobre el asfalto. Y la verbena. Y el castillo de fuegos artificiales. Y los atascos.

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